Círculo de Escritores de Venezuela

Círculo de Escritores de Venezuela

domingo, 7 de agosto de 2011

MANIIESTO DE SOLIDARIDAD CON MARÍA TERESA CASTILLO

CÍRCULO DE ESCRITORES DE VENEZUELA
Manifiesto de solidaridad con María Teresa Castillo

Nosotros, integrantes del Círculo de Escritores de Venezuela, deseamos expresar nuestra solidaridad con la señora María Teresa Castillo, quien ha sido insigne promotora de la cultura, el arte y los valores en nuestro país, amiga de quienes elegimos el oficio de la expresión de la verdad y de la ética a través de las palabras.

La madre del editor del Diario El Nacional, ha sido agredida de manera vil y soez, desde la tribuna de la desvergüenza, en programa auspiciado por VTV, con descarada impunidad.

Sea el momento de elevar nuestra voz de rechazo por lo que parece ser una política en contra de la libertad de expresión, defendida durante 68 años por la familia de esta noble dama, que sirve de ejemplo a la juventud venezolana. Su nombre se une a la lista de ciudadanos agraviados, por la única razón de oponerse a un régimen que no sólo nos empobrece económicamente, sino que con el uso de un lenguaje ofensivo y obsceno, pretende arrebatarnos también, nuestro patrimonio ético y cultural.

Exhortamos a las Instituciones, cuya misión es hacer respetar los derechos humanos y promover el valor de la tolerancia en los medios audiovisuales, a no hacer oídos sordos ante el clamor indignado que reclama justicia. El Canal de todos los venezolanos está obligado a una programación donde la intención pedagógica se eleve por encima de los intereses de poder de un partido político.

Firman:

Luis Pastori, Alejandro Lasser, Luis Beltrán Mago,Edda Armas,

Eduardo Casanova Sucre, Guillermo Morón, Luis Alberto Machado,

Jon Aizpúrua, Carlos Alarico Gómez, Carmen Cristina Wolf,

Lidia Salas Rincón, Rosario Anzola, Carmen Mannarino

Anabelle Aguilar, Magaly Salazar Sanabria, José Tomás Angola

Álvaro Pérez Capiello, Alejo Urdaneta

Marisol Marrero, Carmen América Oropeza

Ligia Colmenares, Frank Zicarelli, Víctor Guédez

ALADAR TEMESHY AL MARGEN DE LA TARDE

LA VOZ POÉTICA DE ALADAR TEMESHY

Abra las páginas suavemente
como quien ya sabe que los libros
no son para hablar de ellos
y ha aprendido a hacerles el amor
Adalber Salas



La voz poética de Aladar Temeshy está ligada íntimamente a su manera de comprender la existencia y al pensamiento reflexivo. El trasfondo de su escritura es una recia batalla entre la exuberante policromía de la creación y el demoledor paso del tiempo, que todo lo destruye. De sensibilidad contemplativa, tal vez por su profesión de arquitecto y por su dedicación a la docencia, Temeshy conduce al lector, desde la más sublime hermosura de la naturaleza y de las ciudades, hasta el dolor y el sufrimiento de la pérdida de los afectos y de los lugares más entrañables.

Aladar es un romántido a la manera de Rilke. No se reconcilia con la creencia en Dios y en el alma inmortal, no obstante, medita sobre estos temas con la angustia del que se asoma al abismo. Como si hubiera escuchado la voz del poeta alemán Rilke, su poesía transcurre entre luces y sombras, dejándonos caminar a nuestro antojo, sin fijar rumbo fijo, para que el lector elija quedarse entre el bosque pleno de vida y sol y la negrura de lo desconocido. Como dice Rilke:

Vivo mi vida en círculos que se abren
sobre las cosas, anchos.
Tal vez no lograré cerrar el último
pero quiero intentarlo.

Aladar escribe en su poema Mediodía:
El sol derrite los rostros errantes
escondidos entre las moradas lavandas
los laberintos se abrieron
el mundo es caliente, vertical
el mediodía se comparte
entre el hombre y su inercia
el sueño devoró ya su sombra,


En El libro de las decepciones de Aladar Temeshy, editado en el 2008 por Diosa Blanca, el prologuista y editor, Edgar Vidaurre, escribe: ¨En el corazón de la palabra decepción, convergen tres de los aspectos más reveladores de nuestra humanidad a saber: el dolor, la desesperanza (o más bien, la esperanza herida) y la conciencia del engaño y la verdad¨... Ante la decepción, se abren dos sendas: o el hombre se sumerge ante la maraña intrascendente su propio existir, o trasciende el sufrimiento a través de la transformación existencial.

Y es el camino que toma Aladar ante tal disyuntiva. Trascender mediante la escritura, a través de estas palabras que desgarran las páginas de sus libros, especialmente de este poemario Al margen de la tarde, que nos deja con el deseo de leerlo una y otra vez, escrito con la entereza y la precisión del oficiante que se aferra a la poesía como ¨una forma de existencia, de elevación de la existencia, de la presencia fuerte de la existencia¨, como escribió el maestro Alfredo Slva Estrada, amigo personal de Aladar.

Al margen de la tarde está dividido en dos partes: 40 poemas que corresponden al capítulo que lleva el título del libro, y un capítulo de 9 poemas, que lleva por título Cuentas del Tiempo. La exquisita belleza del primer poema del libro, nos lleva al encanto de un universo ensoñado / en un aljibe virgen / sin fondo y sin rimas:

Es una tarde larga
del encanto de Schumann
en el policromado otoño
surgido de las blanquinegras
teclas del piano grande
en la tamizada luz dorada
de una eternidad.

Luego aparecen las amargas dudas rebeldes / sobre razones del estar / o del ser y su justa existencia. Es la espada hundida en el pecho, que hiere en las sombras de las letras, al margen de la vida del autor. La muerte es la última dignidad del vencido, es la trascendencia y la liberación del ser prisionero de esta vida mortal.

No obstante, el gozo de existir y la espera de instantes felices no deja de rondar los versos de este amado libro, como cuando escribe: Sentado en la silla ajada / ajada / del pasillo / frente a la panadería / en la mesa / mi silente café café / y espero / un no sé qué.
Su poema En el pasillo, rememora a Rimbaud, el poeta que no vendrá. Y se pregunta a quién espera. Temeshy asevera: Yo, no vendré / compraré un pan canilla / ... me iré a esperar / afuera de antes / ya fuera de después. Imagina cómo su espíritu, o su recuerdo, vendrá de nuevo a los lugares de siempre, a sentarse, a esperar. No deja de sorprender el descreído poeta, cuando escribe: el pan o es todo / fe, devoción, plegaria, es hablar con Dios / ... canto del trigo / pan caliente. Sólo un poeta de la talla de Aladar puede escribir, cuando pregunta quién vendrá, que no será él, pero que sí, que vendrá, de alguna manera imaginada, a la cafetería de siempre, a sentarse, cerca de las figuras enmudecidas por la noche del tiempo, ya fuera de después.

El final de este libro nos brinda la clave del enigma. Cuál es la razón, el propósito, la pasión que se encierra en la escritura de Aladar Temeshy. El lo proclama suavemente, sin estridencias:

Escribo
Para sentir el verbo
Para palpar la soledad
Para entender a Dios
Para comprender quién soy
Para aprender la muerte

Carmen Cristina Wolf
Caracas, julio de 2011

Presentación leída en la Librería Alejandría Uno, el 27 de julio de 2011, con motivo delbautizo del poemario Al margen de la terde, de Aladar Temeshy. Evento organizado por el Círculo de Escritores de Venezuela

Mariela Cordero: Selección de poemas

Ciudad a Sorbos

Por Mariela Cordero


“Una balada tan nostálgica que ya no tiene significado se escucha en la otra orilla” Juan Sánchez Peláez


Convulsa la urbe
henchida de palabras imprecisas
padece de vigila perenne
sólo un hilo

sostiene a los transeúntes.

& & &

Diminutos
llevan máscaras del instante
mientras
se disuelven en avenidas rotas.

& & &

El sopor
florece
en las horas ambulantes
voces y perfiles
fundidos
en un solo cuerpo.

& & &

Colapsan
tras la inercia de las horas,
la melodía irreal
ondula
en el pulso de los pasos.

& & &

Sobre la esquina inequívoca
deambulan
quizás
blancos certeros
entregándose
al disparo.
& & &

En el laberinto subterráneo
se estremece el enjambre de preguntas.

Infalible
Invade a la faz de concreto:
el desasosiego.

& & &
La noche
toda
vuelca al letargo en embriaguez,
unos y otros
repiten la dosis de olvido.

& & &

Tras
el vértigo
de la realidad invisible

conjuran
al
amanecer.




































































































































































Renace
la extraviada
en los tumultos
la olvidada
en la sombra.

Esperanza.














Ciegos de belleza:
Sobreviven.

Solitario
gesta el suburbio
el incendio circular

de la plenitud y la herida.




Mariela Cordero.

lunes, 7 de marzo de 2011

EL COMPROMISO DEL ESCRITOR, POR ILDEMARO TORRES

El Círculo de Escritores Venezuela y el Centro Cultural Chacao les invitan:
El domingo 27 de marzo a las 11 de la mañana, compartiremos con el escritor venezolano Ildemaro Torres, sus opiniones acerca del Compromiso del Escritor.
Lugar: Sala Cabrujas, 3ª avenida de Los Palos Grandes con avenida Francisco de Miranda, Torre El Parque, Nivel C 1, entrada lateral derecha. Centro de Cultura Chacao, estacionamiento en Parque Cristal.


Entrada libre

* Ildemaro Torres es Médico Cirujano graduado en la Universidad Central de Venezuela.
Doctor en Filosofía de la Universidad de Birmingham, Inglaterra. Profesor Titulat de la Facultad de Medicina de la U.C.V.
Es autor de los siguientes libros: Chile, de Allende a la Junta Militar (1974), Zapata (1979), Ernesto Cardenal en Selentiname (1981), El Humorismo Gráfico en Venezuela (1982, Aquiles Nazoa Inventor de Mariposas (1998, Abilio, Maestro no sólo del Dibujo ( 2000), Historia del Humor Gráfico en Venezuela (2003), Tomo 3 de la Historia del Humor Gráfico Iberoamericano, por invitación de la Universidad de Aolcalá de Heneres y la Editorial Milenio, España; Biografías de Aquiles Nazoa y Morella Muñoz, en la Colección Biblioteca Biográfica Venezolana. La magia del Buen Decir, Antología de Conferencias de Aquiles Nazoa (2010). Coordinó la Edición Aniversaria "Tierra de Gracia" de El Nacional (1985 y es columnista regular de dicho diario.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

EL POEMA, CONFESIÓN DE FE EN EL LENGUAJE

Por Carmen Cristina Wolf
@literaturayvida

Caracas, agosto 2010

El poema es un universo que comienza y termina en sí mismo. Un avezado lector está atento a cada una de las palabras, a su lugar en la frase y a los silencios del poema, formados por los blancos entre un verso y otro. Jean Cohen, en El lenguaje de la poesía, escribe: “El poeta tiene como único fin construir un mundo desespacializado y desestemporalizado, en el que todo se da como una totalidad consumada: la cosa, sin exterior (…) sin antes ni después”.

Aproximación al Poema
Todo cuanto pensamos y sentimos, lo imaginario y lo real, puede ser transformado en poema. Una vez escrito, el poema es propiedad de quien lo haga suyo, no de quien lo escribió. Berkeley decía que el sabor de la manzana no está en la manzana, sino en el encuentro de la manzana con el paladar, así el ser del poema se sustenta en el encuentro entre el poema y quien lo lee o lo escucha. El poema existe a medias cuando no es leído. Y cuando el poeta dice que a él no le importa si lo leen o no, me permito dudar de su sinceridad, porque no hay nada más gratificante que encontrar a alguien conmovido con un verso escrito por nosotros.
Sin pretender imposibles definiciones, recuerdo a Octavio Paz cuando dice que el poema es una obra única, irrepetible, insustituible, es una unidad autosuficiente, sin valor de cambio ni utilidad tangible. No es fácil poner a las palabras a decir lo que el poeta quiere que digan. Él libera las palabras de los lugares comunes, las desgrana como las cuentas de un collar y vuelve a reunirlas en su condición de amigas, gracias a las frases: sonido-silencio, sonido-silencio y así. La catedrática española Rosa Navarro Durán, nos recuerda que el poema está hecho en parte de “no palabra –el blanco y su papel en la configuración del poema.” Un poema es un mundo aparentemente cercado por el blanco de la página, pero esa valla se abre a la infinitud de interpretaciones y emociones que éste crea. Una atmósfera que puede suscitar ideas, sensaciones, sentimientos o evocaciones. Sentiremos asombro, admiración, ternura, rabia, espanto, alegría, dolor, nostalgia, desolación. Pero cuando somos “tocados” por un poema, jamás nos dejará indiferentes.

Lenguaje poético
El español Jorge Guillén, refiriéndose a las palabras “poéticas”, escribe lo siguiente: “La poesía no requiere ningún especial lenguaje poético. Ninguna palabra está de antemano excluida (…) la palabra rosa, no es más poética que la palabra política.” El vocablo “tiempo”, no es más poético que usar la palabra “anticipado”. Todo depende de la intencionalidad y del contexto. Leamos estos versos del poeta venezolano Dionisio Aymará (1928-1999): “Déjame con estos ojos que me saben / a tierra anticipada /con esta sien vecina de otro mundo / con estos pies errantes / y este cuerpo habituado / al castigo de mi alma / ahora déjame / estación de la lluvia / nocturna amiga que me hieres / con tu lenguaje demasiado próximo a la ceniza / quiero estar con el pecho desnudo / con la cabeza terriblemente lúcida / debajo de tus sábanas transparentes” (Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela 2005).
Las palabras que duermen en el diccionario, cobran vida y transforman su sentido cuando son empleadas y relacionadas con maestría. Nos situarán en una instancia que puede ser confesional, íntimista, onírica, mística o filosófica, situándonos en una habitación, una playa solitaria, en el bullicio de la ciudad, en una casa fantasmagórica o llena de vida. Y, en definitiva, la sensibilidad del lector acostumbrado a leer poesía, lo llevará a descifrar, más allá de los escenarios y de las cosas, aquello que el escritor albergaba dentro de sí al momento de escribir el poema. Al leer, surge una comunicación del lector, en primer lugar, con el texto. Si el poema atrapa su atención, en las lecturas posteriores se entabla una complicidad con el poeta. Y hacemos nuestras ciertas visiones y maneras de nombrar las cosas.

El poema es una confesión de fe en el lenguaje. El escritor puede o no creer en Dios, puede amar la vida o aborrecerla, creer que el ser humano es bueno, o malo, o ambas cosas, no creer absolutamente en nada. Aun así, el poema es una confesión de fe.

Leamos este poema del peruano-español Alfredo Pérez Alencart, que merece varias lecturas, aun para el no creyente, por la carga ética y mística que no obedece a una intención premeditada, sino que surge de un sentimiento apasionado y profundo:
“Señoréate en mí, Hijo cuyas señales me cristianizan;
y condéname a cadena perpetua si veo y enmudezco,
si oigo fogosas soberbias y el interés me compra,
me vende, me prostituye sin desmayo, cautivo del lujo
procesionante, embotado hasta hacerme el dormido
que religiosamente cumplió con su cuota de aleluyas. (…)”
(Cristo del alma, Editorial Verbum 2009)

El auténtico poema no es una cuestión de inspiración. Una persona puede estallar de emoción, con cien ideas en la cabeza, y no lograr escribir un poema que trascienda el paso del tiempo. Se aprende a escribir, y es el fruto de una larga paciencia y de un intenso trabajo. Dice García Lorca: “Si es que soy poeta por la gracia de Dios, o del demonio, también lo es que lo soy gracias a la técnica y al esfuerzo, y a saber de una manera absoluta, lo que es un poema.” Mi abuela hacía dulce de lechosa en diciembre. Al comenzar, sólo se veían trozos de fruta por aquí, mondaduras por allá, papelón rallado más acá, todo desunido y sin gracia. Ella sabía bien la receta. A las pocas horas, aparecían los cuencos rebosantes de un manjar casi transparente y ambarino, una maravilla de sabor. Así son los poetas que nos marcan para siempre. Unas cuantas palabras normales y corrientes, ¡y se hace el milagro!

Leer poesía
Leer poesía es como probar vinos de tierras y años distintos. Un cabernet sauvignon, el carménère, el merlot, el chardonnay, etc., serán igualmente apreciados si son buenos caldos. Leer a los poetas del Siglo de Oro, a los románticos o a los contemporáneos ofrece un deleite especial. Igual sentiremos fascinación al leer los poemas de Propercio y de Quevedo, Baudelaire, Rimbaud o Rilke, los versos de Vallejo o de Huidobro, Cadenas, Montejo, Jorge Luis Borges o Pessoa. Por eso, es de apreciar a los Editores de libros y revistas, que dedican tiempo y esfuerzo a publicar poesía, como es el caso del Papel Literario de El Nacional, PublicArte, El Librero, El Salmón, Poda y otras que ahora se me escapan.

Hasta aquí llega este breve acercamiento al tema, con unos versos de Rainer María Rilke que dedico a los escritores que habitan cercanos a mi espíritu:
“No te empeñes en comprender la vida
y será para ti como una fiesta.
Acepta, pues, los días
como del viento, el niño en su camino,
recibe flores.
Si se empeñara en recogerlas. Esta
lluvia a su espíritu no llegaría.
Dulcemente las sueltas de su pelo
donde eran tiernamente prisioneras
y a través de sus años juveniles
tiende sus manos hacia nuevas flores “
(Traducción de Enrique Sordo, Bolsilibros Eduven)

Twitter: @literaturayvida

lunes, 9 de agosto de 2010

Libros en la Mesa Hispanoamericana

Nuestras recomendaciones del mes:

Mi vida, mi legado. Biografía de Carlos Daniel Cárdenas Lares, escrito por la venezolana Rosario Anzola. Caracas, Abril 2010. Una biografía ejemplar para nuestra juventud. Rosario Anzola es la autora de El niño que soy, editado por Rayuela.


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El ojo errante, Compilación de textos de diversos autores venezolanos, por la poeta Edda Armas. Taller Editorial El Pez Soluble 2010. Autores: Rubén Ackerman, Hildegarte Acosta, DMargot Baptista, Tere Casas, Ligia Colmenares, Leonardo González Alcalá, Ruth Hernández, Aymara Lorenzo, Georgina Ramírez, Marcia Reverón, Anabela San Vicente y Héctor Vera. Un libro magnífico, tanto por el ensayo preliminar de Edda Armas, como por los poemas que contiene, hermosamente editado.



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Razón y pasión de la novela, del psicólogo clínico Jon Aizpurua. Editado por La universidad Central de Venezuela 2009. Un libro indispensable para conocer la creación novelística en el mundo durante los siglos XVIII, XIX y XX